Cuando comencé este blog, indiqué que no me gusta exponerme en público pese a la profesión que ejerzo. El pasado sábado viví un momento de exaltación de mi profesión, el periodismo, que me hizo creer aún más en el trabajo que llevo desarrollando desde hace unos cuantos años.
Mi pasión por el periodismo nació conmigo. Mis primeros recuerdos son de mis siete años, con una cuchara de madera en la mano, entrevistando a mi padre sobre el alza en los precios de los combustibles, sí, hace ya treinta años esta cuestión preocupaba a los profesionales del transporte. Cuando llegó el momento de elegir qué titulación estudiar, me planteé cursar Empresariales, pero, en esta ocasión, fue mi madre la que me dio el empujón para estudiar periodismo.
Desde entonces hasta ahora he intentado desempeñar mi trabajo de la forma más honesta posible. La vida me ha llevado por distintos derroteros pero siempre ligados a esta profesión que tanto quiero. En estos momentos de inmensa crisis, sigo defendiendo el periodismo como un elemento fundamental para el desarrollo democrático de cualquier sociedad, por lo tanto, no entiendo esta sangría en los medios de comunicación y la defenestración constante que existe hacia los profesionales de este sector.
El periodismo me ha dado muchas satisfacciones. Desde que empecé a estudiar me ha ofrecido la posibilidad de conocer a gente muy interesante que ha ido llenando mi vida de forma continuada.
Volviendo a la cena del pasado sábado, he de decir que me encontré con compañeros con los que hacía mucho tiempo que no coincidía y, aunque no me dio tiempo a hablar con todos ellos, les vi en muy buena forma. Muchos de ellos están en activo, otros no y otros como yo, ya no pateamos redacciones pero seguimos haciendo nuestro trabajo con la misma ilusión de siempre.
Desde aquí quiero pedir a todos los grandes periodistas de provincias que sigan creyendo en su trabajo, pese a todo y pese a todos. Nadie podrá parar nuestro trabajo si se hace bien.
Gracias a todos