Me acerco a los 38 años en silencio, poco a poco y casi sin darme cuenta. Habitualmente, los días previos a mi cumpleaños suelo hacer un examen de cómo ha sido el año anterior y éste, pese a todo, no ha sido malo. Sigo feliz, viendo crecer a mis hijos, con trabajo y un poco más madura que en el año anterior. Es lo que tiene cumplir años, analizar lo sucedido y aprender de los errores; se va asumiendo madurez y propósitos de enmienda para no caer en los mismos fallos que en los años anteriores.
Este año he aprendido muchas cosas y también he encontrado en mi camino a personas que hacen que mire el día a día con otros ojos y que me preocupe de lo realmente importante. Así que, desde aquí, sólo me queda dar las gracias a quienes hacen que crezca como persona.
Por otro lado, me he vuelto más crítica y en ocasiones cínica, pero procuro que las críticas no sean destructivas; no me gusta destruir sino construir, así que cuando algo no me gusta, lo digo pero procuro no quedarme sólo en la queja sino que intento aportar ideas para solucionar lo que no me gusta. La mayoría de las veces, estas ideas no sirven de nada porque a quien van dirigidas, no escucha, pero me quedo muy tranquila sabiendo que no me quedo conforme en la pasividad. He de reconocer que soy más dura y que no permito ni una ofensa, por pequeña que sea, hacia las personas que más quiero, así que abstenerse de ello los que lo piensen porque saco las uñas.
Cumplir años es fantástico; tengo una amiga a quien no le gusta porque esto, dice, supone "hacerse mayor". Ay, amiga, esto es la vida: cumplir años, quemar etapas, emprender otras, superar problemas, madurar y dejar de vivir en "los mundos de Yupi". Si no cumplimos años, malo, así que hay que asumir que estamos aquí para vivir y disfrutar de todos y cada uno de los días, dejarnos de tonterías y quién quiera seguir conmigo en el camino que lo haga y quién no que se apee de mi carro.
Este año, echaré de menos a mucha gente que no podrá estar conmigo, algunos porque se han ido para no volver y otros porque la distancia física se lo impide. Aún así, brindaré por los que están y los que no, por los que me quieren y los que no y, sobre todo, brindaré por mí y por un año fantástico.