Querido 2013:
Estás a punto de empezar y hay gente que te teme. No es mi caso; yo estoy deseando que llegues. Tal vez sea porque imagino que nacerás con energía o porque tengo las esperanzas puestas en ti, en que seas el año definitivo para que varias personas a las que quiero mucho comiencen a levantar cabeza.
Eres un mal número y lo sabes; hay quien piensa incluso que das mala suerte. Pero eso de la buena y la mala suerte no sé si existe. Yo creo más en el trabajo constante para conseguir los objetivos propuestos y en acercarse a gente positiva que te haga sentir querida y valorada.
Ahora te encontarás dando las últimas patadas para desalojar al 2012. Llegarás inquieto, con ganas de conocer, pero no sé si te conviene conocer todo lo que te espera. Hay muy mal rollo en muchos sitios, pero no te preocupes, somos muchos los que te esperamos con los brazos abiertos.
Como creo que ya tenemos confianza te voy a hacer una pequeña lista de peticiones. Si puede ser, me gustaría que no fueras tan duro como el año 2012 que ha sido de armas tomar; danos un respiro. Si puede ser, te pido mucha salud, hay mucha gente que la necesita; la salud es el motor de todo y aquí me acuerdo de Luis. Si puede ser, te pido trabajo para los que lo han perdido este año: Estrella, Sonia...y muchos otros que no caben en este blog...casi seis millones, ¡Fíjate si tienes una buena labor que hacer! Por último, si puede ser, te pido AMOR del grande, de ese que se escribe con mayúsculas y que no tiene espacio ni para el rencor, ni para el odio.
Justo dentro de un año estaré dando la bienvenida al 2014 pero espero que seas un año memorablemente bueno para todos. He apostado por ti.
Gracias de antemano y suerte
jueves, 27 de diciembre de 2012
lunes, 17 de diciembre de 2012
Vida
Cuando comencé este blog, indiqué que no me gusta exponerme en público pese a la profesión que ejerzo. El pasado sábado viví un momento de exaltación de mi profesión, el periodismo, que me hizo creer aún más en el trabajo que llevo desarrollando desde hace unos cuantos años.
Mi pasión por el periodismo nació conmigo. Mis primeros recuerdos son de mis siete años, con una cuchara de madera en la mano, entrevistando a mi padre sobre el alza en los precios de los combustibles, sí, hace ya treinta años esta cuestión preocupaba a los profesionales del transporte. Cuando llegó el momento de elegir qué titulación estudiar, me planteé cursar Empresariales, pero, en esta ocasión, fue mi madre la que me dio el empujón para estudiar periodismo.
Desde entonces hasta ahora he intentado desempeñar mi trabajo de la forma más honesta posible. La vida me ha llevado por distintos derroteros pero siempre ligados a esta profesión que tanto quiero. En estos momentos de inmensa crisis, sigo defendiendo el periodismo como un elemento fundamental para el desarrollo democrático de cualquier sociedad, por lo tanto, no entiendo esta sangría en los medios de comunicación y la defenestración constante que existe hacia los profesionales de este sector.
El periodismo me ha dado muchas satisfacciones. Desde que empecé a estudiar me ha ofrecido la posibilidad de conocer a gente muy interesante que ha ido llenando mi vida de forma continuada.
Volviendo a la cena del pasado sábado, he de decir que me encontré con compañeros con los que hacía mucho tiempo que no coincidía y, aunque no me dio tiempo a hablar con todos ellos, les vi en muy buena forma. Muchos de ellos están en activo, otros no y otros como yo, ya no pateamos redacciones pero seguimos haciendo nuestro trabajo con la misma ilusión de siempre.
Desde aquí quiero pedir a todos los grandes periodistas de provincias que sigan creyendo en su trabajo, pese a todo y pese a todos. Nadie podrá parar nuestro trabajo si se hace bien.
Gracias a todos
Mi pasión por el periodismo nació conmigo. Mis primeros recuerdos son de mis siete años, con una cuchara de madera en la mano, entrevistando a mi padre sobre el alza en los precios de los combustibles, sí, hace ya treinta años esta cuestión preocupaba a los profesionales del transporte. Cuando llegó el momento de elegir qué titulación estudiar, me planteé cursar Empresariales, pero, en esta ocasión, fue mi madre la que me dio el empujón para estudiar periodismo.
Desde entonces hasta ahora he intentado desempeñar mi trabajo de la forma más honesta posible. La vida me ha llevado por distintos derroteros pero siempre ligados a esta profesión que tanto quiero. En estos momentos de inmensa crisis, sigo defendiendo el periodismo como un elemento fundamental para el desarrollo democrático de cualquier sociedad, por lo tanto, no entiendo esta sangría en los medios de comunicación y la defenestración constante que existe hacia los profesionales de este sector.
El periodismo me ha dado muchas satisfacciones. Desde que empecé a estudiar me ha ofrecido la posibilidad de conocer a gente muy interesante que ha ido llenando mi vida de forma continuada.
Volviendo a la cena del pasado sábado, he de decir que me encontré con compañeros con los que hacía mucho tiempo que no coincidía y, aunque no me dio tiempo a hablar con todos ellos, les vi en muy buena forma. Muchos de ellos están en activo, otros no y otros como yo, ya no pateamos redacciones pero seguimos haciendo nuestro trabajo con la misma ilusión de siempre.
Desde aquí quiero pedir a todos los grandes periodistas de provincias que sigan creyendo en su trabajo, pese a todo y pese a todos. Nadie podrá parar nuestro trabajo si se hace bien.
Gracias a todos
martes, 27 de noviembre de 2012
Valentía
Desde hace unos días estoy pensando en lo que es la valentía. En los tiempos que nos acompañan, ser valiente es la mejor actitud ante la vida. La valentía es mucho más que luchar contra los enemigos de la guerra. La Valentía, con mayúscula, es levantarse cada mañana y enfrentarse a un nuevo día cuando las fuerzas flaquean.
Un ejemplo de valentía lo estoy viviendo en las últimas semanas. Me he reencontrado con un viejo amigo gracias a una red social y, ahora, se encuentra luchando contra un enfermedad grave, un mono que intenta golpearle cada día, pero él es más fuerte y le da puñetazos con cada sesión de quimioterapia. Sus ganas de luchar, su valentía frente a la adversidad, son las claves en su recuperación
Pero conozco muchos otros casos de valentía. Valientes son mis hijos que, cada mañana, se levantan, llenos de sueño, pero con ganas de ir a sus aulas. Con mayor o menor fortuna, consiguen desayunar, vestirse y lanzarse a un mundo exterior que muchas veces es cruel pero que otras muchas les ofrece experiencias tremendamente positivas.
Valentía tiene también una buena amiga, de la que ya he hablado en este blog, y que está trabajando en su futuro después de quedarse sin trabajo por ironías del destino.
VALIENTES con todas las letras son todas aquellas personas que luchan contra las adversidades que se presentan en la actualidad en forma de desempleo o de desahucios. Y ¿por qué no? también soy valiente yo porque me enfrento a la pantalla en blanco para poder escribir estas líneas que me ayudan a desahogarme sin más intención que vaciar mis emociones.
Buen día
Un ejemplo de valentía lo estoy viviendo en las últimas semanas. Me he reencontrado con un viejo amigo gracias a una red social y, ahora, se encuentra luchando contra un enfermedad grave, un mono que intenta golpearle cada día, pero él es más fuerte y le da puñetazos con cada sesión de quimioterapia. Sus ganas de luchar, su valentía frente a la adversidad, son las claves en su recuperación
Pero conozco muchos otros casos de valentía. Valientes son mis hijos que, cada mañana, se levantan, llenos de sueño, pero con ganas de ir a sus aulas. Con mayor o menor fortuna, consiguen desayunar, vestirse y lanzarse a un mundo exterior que muchas veces es cruel pero que otras muchas les ofrece experiencias tremendamente positivas.
Valentía tiene también una buena amiga, de la que ya he hablado en este blog, y que está trabajando en su futuro después de quedarse sin trabajo por ironías del destino.
VALIENTES con todas las letras son todas aquellas personas que luchan contra las adversidades que se presentan en la actualidad en forma de desempleo o de desahucios. Y ¿por qué no? también soy valiente yo porque me enfrento a la pantalla en blanco para poder escribir estas líneas que me ayudan a desahogarme sin más intención que vaciar mis emociones.
Buen día
jueves, 15 de noviembre de 2012
La vida
Dicen que la muerte forma parte de la vida...pero es tan dura la muerte. Estos días, hemos recibido un mazazo importante, un amigo se ha ido y ha dejado un hueco importante...y me ha dado por recordar cómo fue mi primer encuentro con la muerte.
La primera persona querida que falleció fue mi abuela, más de ochenta años; le siguió mi abuelo, también octogenario. Pero cuando realmente fui consciente del significado de la muerte fue cuando falleció mi padre, ya hace cuatro años y medio. Yo estaba a punto de cumplir 33 años, mi padre no me felicitó por 13 días y recuerdo su enfermedad como la prueba más dura que he tenido que superar y, durante mucho tiempo, me persiguió su último suspiro.
Con el paso del tiempo, de los meses y de los años, he aprendido a mirar esos dos meses de sufrimiento sin rencor y con cariño porque, entre las sesiones de quimioterapia, el niño y el trabajo, me dio tiempo a disfrutar, en plenitud, de la persona que fue mi padre. Durante varios días estuvo lúcido, contento, dicharachero, siendo consciente de la gravedad de su enfermedad pero sin quejarse nunca; nunca nos dejó ver su dolor o su angustia y es lo que le puedo agredecer ahora.
Siempre me ha costado hablar de lo que pasó esos días o de cómo me sentí, sólo sé que me creí en la obligación de ejercer de cabeza de familia y evitar a mi madre y a mis hermanos que tuvieran que pasar por el mal trago de hacer las gestiones propias de una defunción. Casí no lloré y la primera que me lo repreché fui yo pero ahora pienso que esas lágrimas no eran necesarias en ese momento. El dolor se manifiesta de distintas maneras y, en mi caso, lo hizo en forma de hiperactividad.
Ahora que miro lo que pasó con cierta perspectiva, puedo confirmar que el tiempo no facilita el olvido, no quiero olvidar, pero sí que atenúa el dolor. Ese dolor es leve unos días y otros más intenso pero no debe impedir que viva; la vida es demasiado bonita como para no aprovecharla, pese a todo.
Ahora, sólo espero que la familia de este amigo no sufra tanto como para no encontrar el sol que sale después de cada tormenta. Besos
La primera persona querida que falleció fue mi abuela, más de ochenta años; le siguió mi abuelo, también octogenario. Pero cuando realmente fui consciente del significado de la muerte fue cuando falleció mi padre, ya hace cuatro años y medio. Yo estaba a punto de cumplir 33 años, mi padre no me felicitó por 13 días y recuerdo su enfermedad como la prueba más dura que he tenido que superar y, durante mucho tiempo, me persiguió su último suspiro.
Con el paso del tiempo, de los meses y de los años, he aprendido a mirar esos dos meses de sufrimiento sin rencor y con cariño porque, entre las sesiones de quimioterapia, el niño y el trabajo, me dio tiempo a disfrutar, en plenitud, de la persona que fue mi padre. Durante varios días estuvo lúcido, contento, dicharachero, siendo consciente de la gravedad de su enfermedad pero sin quejarse nunca; nunca nos dejó ver su dolor o su angustia y es lo que le puedo agredecer ahora.
Siempre me ha costado hablar de lo que pasó esos días o de cómo me sentí, sólo sé que me creí en la obligación de ejercer de cabeza de familia y evitar a mi madre y a mis hermanos que tuvieran que pasar por el mal trago de hacer las gestiones propias de una defunción. Casí no lloré y la primera que me lo repreché fui yo pero ahora pienso que esas lágrimas no eran necesarias en ese momento. El dolor se manifiesta de distintas maneras y, en mi caso, lo hizo en forma de hiperactividad.
Ahora que miro lo que pasó con cierta perspectiva, puedo confirmar que el tiempo no facilita el olvido, no quiero olvidar, pero sí que atenúa el dolor. Ese dolor es leve unos días y otros más intenso pero no debe impedir que viva; la vida es demasiado bonita como para no aprovecharla, pese a todo.
Ahora, sólo espero que la familia de este amigo no sufra tanto como para no encontrar el sol que sale después de cada tormenta. Besos
martes, 13 de noviembre de 2012
El valor de la amistad
Ayer el sueño me venció pronto, eran las once de la noche cuando, acurrucada en el sofá, empecé a soñar. El sueño me llevó por distintos caminos, con curvas y con rectas...como la vida misma. Recordé, entre sueños de fantasía y realidad, los momentos vividos en mi época universitaria. Esos momentos compartidos de estudio, de fiesta, de estudio...En esa época, encontré a varias personas de las que puedo presumir porque son grandes seres humanos y aunque el contacto no es diario, son amigos con los que puedo contar cada vez que lo necesito. Hoy, una de esas amigas, me ha dicho que me quiere. Es muy importante para mí, yo también la quiero a ella, por cómo es, y por estar siempre presente cuando lo necesito.
A lo largo de mi vida, ha habido personas que han ido apareciendo en mis días al mismo tiempo que otras desaparecían y, todas ellas, me han dado pistas sobre hacia dónde debía dirigir mis pasos. Ahora que soy más madura, he aprendido a sortear, más o menos, los varapalos de la vida y soy capaz de analizar esas cosas que hace 20 o 10 años me parecieron muy graves pero que, ahora, con la perspectiva de los años pasados, se quedan en anécdotas de las que he extraído el aprendizaje que me ha llevado a ser quien soy. Así que a todos, muchas gracias porque me habéis convertido en la persona que soy, con virtudes y defectos.
A lo largo de mi vida, ha habido personas que han ido apareciendo en mis días al mismo tiempo que otras desaparecían y, todas ellas, me han dado pistas sobre hacia dónde debía dirigir mis pasos. Ahora que soy más madura, he aprendido a sortear, más o menos, los varapalos de la vida y soy capaz de analizar esas cosas que hace 20 o 10 años me parecieron muy graves pero que, ahora, con la perspectiva de los años pasados, se quedan en anécdotas de las que he extraído el aprendizaje que me ha llevado a ser quien soy. Así que a todos, muchas gracias porque me habéis convertido en la persona que soy, con virtudes y defectos.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Mi primer post
Espero que este sea el primer post de muchos. Este blog no nace con ninguna pretensión, no pretende ser un espacio de consejos, sino de reflexiones sobre lo divino y lo humano y como lo humano lo ocupan, casi al 100%, mis hijos, por eso se lo dedico a ellos. Besos y nos vemos en la blogosfera
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