lunes, 30 de noviembre de 2015

Política

A nadie se nos escapa que la política determina nuestras vidas. La política es economía, sanidad, educación, cultura; la política, más bien, las decisiones políticas marcan nuestro presente y nuestro futuro. Y en política pura estamos inmersos estos días. Escribo esta entrada antes de que comience la campaña electoral pero con una pre-campaña que ya se está haciendo muy larga por la constante aparición de los diferentes líderes políticos en lo que parece su nuevo medio natural, la televisión.
Me gusta la política, disfruto analizando la imagen de los candidatos, sus discursos, las campañas y, también, los debates. Cuando realicé mi investigación para obtener la Suficiencia Investigadora, en España no había mucha tradición de debate electoral televisado, éramos raros comparados con otras democracias. En cambio, si realizase mi investigación después de la próxima campaña electoral, tendría mucho más material sobre el que trabajar.
Debatir es sano, necesario y coloca las ideas, los programas y las referencias en su espacio correspondiente. En esta ocasión, además de debates en televisión, tenemos debates en internet y un factor añadido más e interesante, la aparición de los candidatos en formatos televisivos que, hace hace nada, rechazaban. En pocos años, hemos pasado de una mera presencia testimonial de los candidatos en televisión, a verlos en todo tipo de formatos y situaciones. Hemos pasado del poco o nada, al todo. Aquí es donde surgen mis dudas sobre la súper- exposición mediática de los candidatos de los principales partidos políticos.
No hay que remontarse muchos años atrás para comprobar que se ha producido un cambio sustancial respecto a la presencia de los políticos en los medios de comunicación más consumidos. En otras democracias como la de Estados Unidos es más habitual ver a políticos en los programas de televisión, tanto los informativos como los de entretenimiento, pero aquí era extraño hasta hace nada. En cambio, ahora es raro ver una cadena de televisión en la que los candidatos no se paseen por los platós para someterse a preguntas serias y menos serias en las que se habla de programa electoral y de su vida privada casi en la misma dosis. Que conste que me parece bien que los políticos se acerquen a los espacios en los que están los ciudadanos. Si las audiencias determinan que los programas más vistos son los de entretenimiento, ahí deben llegar los políticos con sus programas. Si las audiencias demuestran que al público le gustar ver a sus políticos cantando, tocando la guitarra o ascendiendo un aerogenerador, ahí deben estar los políticos. Pero también deben estar en los espacios en los que los buenos periodistas sin afán de protagonismo, bien formados e informados, desgajen esos programas y permitan que conozcamos qué ofrece cada partido. Ojo, hay tiempo para todo, las precampañas son muy largas, cada vez más. Parece ser que la política ha acogido a la televisión como su medio natural; es una buena combinación pero también  puede morir de éxito. El límite que marque el exceso no está claro pero, mientras tanto, debemos apostar por estas fórmulas que nos permiten un acercamiento audiovisual con los candidatos.
Los candidatos son líderes elegidos, más o menos, por sus partidos con la intención de dirigir los designios de este país y, por este motivo, considero que es positivo que se presenten como personas, no solo como políticos. Mis dudas aparecen al analizar esta sobre-exposición televisiva. ¿Se puede producir un efecto rebote? Lo veremos a partir del 21 de diciembre. Espero que a partir de ese día, los candidatos continúen este idilio con la televisión.

viernes, 2 de octubre de 2015

Ya era hora

Ante todo, disculpas, por el tiempo que he estado sin escribir. Los últimos meses han sido complicados en lo laboral ya que he estado dando forma a un proyecto que me ha llevado muchas horas de trabajo y de desvelo. Este proyecto me ha atribulado mucho más que mis hijos que, los pobres, han tenido muchísima paciencia y me han esperado siempre con una sonrisa. A ellos van dedicados mis triunfos, sean pocos o muchos.
Durante estos meses he dejado cafés sin tomar, citas sin cumplir y llamadas sin hacer. Desde aquí pido comprensión a quienes he dejado un poco de lado. Os contaré más adelante si gano o pierdo con este proyecto pero, garantizo una cosa, hay mucha pasión en lo que he escrito y he intentado ser lo más honesta posible.
Pero es el momento de agradecer a todos y cada uno de los que me han acompañado durante estos tres últimos años y medio en una aventura que pensé que no iba a tener fin. Ha sido una carrera son un sprint final muy salvaje, en la que me he dejado un par de kilos en la meta y he cogido más canas. Pero estoy contenta porque he conseguido el objetivo y he superado un reto que se planteaba difícil y que incluso algunos agoreros trataron de chafar. Sin embargo, lo he conseguido y creo que con eso ya es bastante.
Hay que esperar todavía un poco más para conocer el resultado final, pero ya está hecho todo.
Gracias por ser y estar.