Bueno, una vez acabados los Juegos Olímpicos de Río y viendo que en el medallero español han caído 17 nuevas medallas voy a dar mi opinión sobre lo visto y oído estos días. Primero, destacar que el fútbol no ha sido olímpico en esta ocasión, lo que es indicativo de que hay más vida dentro del deporte y que, en esos otros deportes que ocupan poco espacio en los medios, hay mucho talento tal y como se ha demostrado estos días. En segundo lugar, decir que el éxito del deporte español ha sido más femenino que masculino. Sí, ellas han ganado más medallas que ellos, 9 sobre 8, pero estoy segura de que sus éxitos no van a tener tanta repercusión en el futuro como los de ellos. No tendríamos que medir en cuestión de género el éxito pero el oscurantismo al que se somete el papel de la mujer en el deporte y el lenguaje que se utiliza me lleva a ello. Al hilo de estas medallas del deporte femenino, es penoso descubrir que muchos no consideran que ellas sean capaces por sí solas de conseguir estos logros; están apoyadas o respaldadas, siempre, por entrenadores y preparadores. En el caso de los éxitos masculinos, en pocos casos sale a relucir quién es su entrenador e incluso su éxito se produce "pese" a sus entrenadores o seleccionadores. Qué pena da este doble rasero.
Este tratamiento puede venir de la actitud paternalista de quien considera que el esfuerzo deportivo de ellas es de menor valor que el de ellos porque mueve mucho menos dinero o porque hay menos negocio alrededor de sus éxitos. En el cambio sobre este tratamiento los medios de comunicación podrían tener mucho que decir pero qué podemos esperar de los medios especializados en deporte cuando alguno de ellos cosifica a las mujeres en su contraportada. Estos medios están pensados para hombres, sin pensar que hay mujeres a las que nos gusta el deporte e imágenes de ese tipo nos ha alejado de su consumo.
El deporte no deja de ser un reflejo de la sociedad en la que vivimos y hay muchas cosas por cambiar todavía.