A cuatro días de cumplir 42 años es el momento de hacer balance. Ha sido un año difícil, más largo de lo que pueden parecer 365 días. La intensidad ha marcado muchas semanas en las que las decisiones se han antojado complicadas, pero aquí estoy, no diré que soy más sabia, pero sí sé afrontar los problemas y las vicisitudes del camino de otra forma. El aprendizaje intenso que me están dejando los 41 años me va a servir para encarar los inconvenientes que se presenten el próximo año. Como todos los años, ha habido personas que se han presentado, bienvenidas, en mi vida y aportan tantas cosas buenas que me ayudan a crecer, mucho, como persona.
Ante mí se presenta un año bonito, con muchos planes a los que enfrentarme y nuevos retos muy interesantes y, espero, lleno de bonitas sorpresas. Aunque las canas pueblen mi pelo, nunca voy a ser más joven que ahora, así que el día 28 será día de fiesta grande. Brindo por un año pleno.