Ante todo, disculpas, por el tiempo que he estado sin escribir. Los últimos meses han sido complicados en lo laboral ya que he estado dando forma a un proyecto que me ha llevado muchas horas de trabajo y de desvelo. Este proyecto me ha atribulado mucho más que mis hijos que, los pobres, han tenido muchísima paciencia y me han esperado siempre con una sonrisa. A ellos van dedicados mis triunfos, sean pocos o muchos.
Durante estos meses he dejado cafés sin tomar, citas sin cumplir y llamadas sin hacer. Desde aquí pido comprensión a quienes he dejado un poco de lado. Os contaré más adelante si gano o pierdo con este proyecto pero, garantizo una cosa, hay mucha pasión en lo que he escrito y he intentado ser lo más honesta posible.
Pero es el momento de agradecer a todos y cada uno de los que me han acompañado durante estos tres últimos años y medio en una aventura que pensé que no iba a tener fin. Ha sido una carrera son un sprint final muy salvaje, en la que me he dejado un par de kilos en la meta y he cogido más canas. Pero estoy contenta porque he conseguido el objetivo y he superado un reto que se planteaba difícil y que incluso algunos agoreros trataron de chafar. Sin embargo, lo he conseguido y creo que con eso ya es bastante.
Hay que esperar todavía un poco más para conocer el resultado final, pero ya está hecho todo.
Gracias por ser y estar.
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