He superado ya el enfado para llegar a niveles superiores y, todo ello, por culpa de un virus que ha entrado a formar parte de nuestro vocabulario, con más fuerza, en la última semana. La situación creada por el primer contagio de ébola en España, me supera. Me supera porque todo este lío ha estado rodeado de mucha improvisación y por lo que ahora se ha descubierto por falta de medios de la sanidad española, muy perjudicada por los recortes en los últimos años, para hacer frente a este tipo de situaciones.
En un primer momento, por una cuestión humanitaria, no estuve en contra de la repatriación de los misioneros españoles infectados por este virus, pero ahora, y con lo que estamos viviendo, me planteo si nuestro país estaba realmente preparado para ello. Tengo la triste sensación de que ya en esos momentos entre muchos de los participaron se fraguó la idea de que esto podía llegar a pasar. Al final, uno de los eslabones más débiles en la cadena de la asistencia sanitaria ha caído en las garras de esta terrible enfermedad y, lo peor de todo, es que hay responsables políticos que la culpan de su contagio.
No voy a meterme en un terreno, el sanitario, que desconozco y respeto al mismo tiempo. Es cierto que, durante décadas, la sanidad pública de este país ha estado entre las mejores del planeta. Pero también es verdad que, en la última legislatura los recortes han provocado una falta de medios técnicos y humanos aunque ahora, paradojas de esta situación, los culpables de esos recortes son los que llaman a confiar en los trabajadores de la sanidad pública. Tremenda contradicción en origen y en forma. Tal vez de haber contado con mejores medios técnicos este contagio no se hubiese producido...
Desde este humilde blog solo me queda pedir a los responsables políticos que ejerzan la función para la que han sido elegidos. No es de recibo que un Consejero de Sanidad cualquiera se dedique a lanzar improperios a diestro y siniestro mientras que la Ministra del ramo está ausente y descarga la responsabilidad de la gestión de esta crisis en los sanitarios que, a la puerta del hospital, dan respuestas atropelladas a preguntas que inquietan a toda la población. Señoras y señores, en el cargo político que tan bien lucen muchas veces se incluye asumir responsabilidades y dar información concreta y real a la población para que, en lugar de estar preocupados, estemos más tranquilos. Una última apreciación señora ministra, la próxima vez que comparezca ante los medios de comunicación responda a todas las preguntas y, por favor, no se vista de negro que no la favorece y a muchos transmite pavor.
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