miércoles, 2 de octubre de 2013

Hermanas

Esta entrada es muy personal y poco profesional porque va dedicada a unas MUJERES, con mayúsculas, porque son las mejores, con las que he estado recientemente. Ya he escrito en otras entradas que tengo dos hermanos a los que adoro y no hermanas, pero eso no significa que no se pueda querer a quienes entraron en mi vida como compañeras y amigas y a quienes ahora considero como hermanas, lejanas porque no viven tan cerca de mí como yo quisiera, pero que me enseñan y me regañan como si llevásemos la misma sangre por las venas. No hace falta que diga quiénes son porque ellas ya lo saben. Me gusta estar con ellas, hablarlas y cuidarlas en la medida de mi tiempo y mi espacio y ellas lo saben.
La familia viene conformada, no solo por la sangre, sino también por las emociones y momentos compartidos y, sobre todo, por quienes demuestran cercanía en los momentos más difíciles. La familia que he ido agregando a mi sangre en los últimos años, es una familia grande, hermosa por quienes la componen, respetuosa con las decisiones ajenas, amable y afable.
A veces, los sentimientos nos pueden y es el momento de hacerlos salir y compartirlos. Nunca se dice suficientes veces lo que sentimos por quienes nos rodean y es necesario recordarlo para seguir aún más vivos. Desde aquí va un homenaje a mi familia de sangre, ellos saben quiénes son, y a mis hermanas de batallas, charlas y labores.

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