domingo, 4 de mayo de 2014

39

Hace poco más de un año escribí una entrada en este mismo blog hablando de mis 38 años. Pues bien, los 39 ya han llegado y, en este último año, ha habido cosas muy buenas y otras no tanto. He llorado, reído, cantado, sufrido y he sentido también miedo. Todas estas cosas son las que nos hacen mejores y nos abren los ojos para reconocer a los que de verdad forman parte de nuestra vida sin ningún tipo de interés más allá del emocional.
Durante el año pasado hubo días largos de meditación y análisis para coger fuerza ante los imprevistos, hubo sustos, pero hubo momentos de mucha pasión y de mucho amor. Amor a la familia, a los amigos y hacia quienes de verdad les importo. Afortunadamente, en mi camino he encontrado a personas que me han aportado otras perspectivas sobre mis puntos de vista, ideas y formas de entender la vida y, todas ellas, han sido realmente enriquecedoras.
En este mismo blog ya he hablado de lo importante que es para mí la crítica constructiva, esa crítica que nos ayuda a crecer y a ser mejores y no destruye nada sino que favorece los cambios hacia el futuro. No voy a explicar los propósitos que tengo para este año porque, si se hacen todos realidad, será el momento de hacerlos públicos. Mientras tanto, espero contar en mi camino con personas positivas, las mismas que me acompañan hasta ahora y que creen en mis proyectos de vida. A todos ellos, mil gracias

No hay comentarios:

Publicar un comentario