En la entrada anterior del blog hablé de las palabras de moda. Hoy voy a tratar sobre una de ellas: casta. Esta palabra se ha puesto de moda gracias al uso que ha hecho de ella el líder de Podemos y tengo que decir que no me gusta nada; no me gusta porque creo que no se corresponde con la realidad de todos los políticos, ni de los banqueros, ni de los empresarios y porque el abuso del término ha provocado que me canse de escucharlo.
No creo que todos los políticos formen parte de una casta de intocables totalmente alejados de la realidad. Es cuestión de estadística. Es imposible que el 100% de los políticos sea corrupto o busque solo su beneficio o el del amigo. Me niego a creer que el 100% de los representantes políticos que elegimos sea un estafador de votos. Me cuesta creer que los políticos que dirigen ayuntamientos y diputados, senadores y procuradores que aman el arte de hacer política, y hay unos cuantos, persigan únicamente su bien y no el bien común y no somos justos si los metemos a todos en el mismo saco. Si no pensase que hay políticos dignos, no votaría. Es más, cuando pienso que un representante público no lo hace bien, le retiro mi confianza sin contemplaciones.
El mismo razonamiento anterior puedo aplicar a los empresarios. Por mera estadística, es imposible que el 100% sean explotadores. A lo largo de mi trayectoria profesional he conocido a muchas personas que han decidido que su sitio estaba al frente de una empresa propia o ajena y he comprobado que muchos días sus jornadas laborales no tenían fin o casi.
Por último y aunque no conozco a banqueros, también me cuesta creer que todos sean horribles personas que son felices cuando ven sufrir a los demás. Es también cuestión de estadística.
Generalizar no es bueno nunca.
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