viernes, 2 de diciembre de 2016

Pasión

Quien me conoce sabe que si hay una palabra que me puede definir es: pasión. Siento pasión por mi familia; siento pasión por los/las buenos/as amigos/as que me lo demuestran cada día y siento pasión por mi trabajo. Si tengo mi faceta familiar, la de todos los afectos, tranquila, me puedo centrar y usar buena parte de mi energía en el trabajo. Sí, siento pasión por mi trabajo, por mi profesión y por los retos que se presentan siempre llenos de detalles por descubrir, de gente a la que conocer y de metas a las que llegar. Pequeños grandes proyectos que llevan impreso el periodismo y la comunicación. A veces queda mal decir que a una, quien escribe, le gusta su trabajo; no todo el mundo tiene la misma visión de lo laboral. Siempre he pensado que soy una privilegiada por encontrar satisfacción en el trabajo. Intento compaginar el tiempo de trabajo con el descanso pero, cuando hay etapas en las que el trabajo se amontona, quito horas al sueño para cerrar proyectos y abrir nuevas puertas. Y no me pesa.
Seguro que hay quien se pregunta si esto es compatible con la vida familiar, para mí, sí. Mi pasión por el trabajo no me quita tiempo para estar con quien quiero. Querer es poder y, afortunadamente, quiero y puedo estar con mi familia y puedo y quiero a mi trabajo.
Solo me queda dar las gracias a quien me permite aportar pasión a la familia, al trabajo, a la vida.

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