jueves, 9 de febrero de 2017

Corazas

Es inevitable que nos fabriquemos corazas a lo largo de nuestra vida. Corazas para no sufrir; corazas para aparentar lo que no somos; corazas para ofrecernos al mundo; corazas, en definitiva, que nos cubren y nos protegen.
Hay momentos clave para estas corazas. El primero de ellos llega cuando nos desarmamos y jugamos con las manos caídas porque alguien nos desbarata todo aquello que teníamos construido. Es éste un momento complicado porque hay que volver a recolocar las escamas que tanto nos había costado poner fuertes para no sufrir. Se trata de poner la armadura en su lugar, de nuevo, para luchar contra los envites que nos dé el destino y rechazar por miedo a perder, nunca por la posibilidad de ganar.
Otro momento clave para estas corazas es cuando son tan fuertes que no nos permiten sentir, ni padecer nada de lo que sucede alrededor. Por desgracia, hay muchas personas que caminan por la vida sin darse la oportunidad de sentir.
Yo soy de ponerme corazas para evitar daños, esto me ha hecho más fuerte. Pero, a veces, la coraza se resquebraja y, entre las grietas, deja pasar rayos que queman. Tal vez, cuando sea más mayor, más viejita, me quite del todo la coraza porque ya no exista el miedo a sufrir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario