lunes, 25 de julio de 2016

Princesas

Como bien sabéis, tengo dos hijos: un niño y una niña. Son muy distintos pero, en el fondo, se parecen más de lo ellos mismos creen. Procuramos educarles con las mismas normas y los mismos valores pero, a veces, es inevitable dejarnos llevar por el medio ambiente social, mediático y cultural que nos rodea. Mi hija creo que es la única niña de su entorno que ha visto la película Frozen hasta hace un par de días, aunque tiene una camiseta de las famosas hermanas. No le gustan mucho las películas animadas de princesas aunque conoce a todas. Le encanta jugar con su muñeca Martina y también disfruta aprendiendo cosas de dinosaurios que le enseña su hermano o jugando al fútbol que, por cierto y aunque me pueda el amor de madre, lo hace mejor que muchos chicos.
Esta entrada va de princesas. No quiero coartar la infancia de mi hija y decirle que no vea películas de princesas o de falsas heroínas, pero no me gustaría crear en ella la ilusión de que el mundo que reflejan estas princesas es el real. Quiero que sea una mujer libre que no tenga que depender emocional o económicamente de nadie para ser feliz. Quiero que se vista, peine y coma como ella quiera y no como le sugiera o le imponga nadie. Quiero que sea la mujer que quiera ser, no la que le ofrezca la ficción.

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